Es más que evidente
que la minoría plutocratizada, de manera no muy decente y moral, trabaja día y
noche a través de sus testas de fierro, léase diputados, senadores, alcaldes y
otras amebas políticas, para desactivar y desprestigiar la Educación Pública llevándola a un patamar
de miseria que sea incapaz de abrir y fermentar la conciencia del trabajador,
intelectual, artista, profesional, campesino, minero, pescador, artesano,
profesor, abogado honesto, arquitecto humanista y esa inmensa de trabajadores
que de tanto sudar 24 horas por día no tienen tiempo ni espacio para ver cómo
le roban la vida, el futuro de sus hijos y vuelven a enterrar los huesos de
abuelos y padres que entregaron generosamente la vida para tener una Patria orgullosa de su historia. Esos
mequetrefes metidos a aristócratas fueron preparados, entrenados, adiestrados y
condicionados en lujosos o cómodos colegios
particulares-privados-empresariales, generalmente en manos de religiosos poco
religiosos, para ver en su semejante un enemigo que no merece acceso a las
letras, arte, canto, alegría, laser científico y sueños de amores posibles e
imposibles. Miradas desde el espacio mental de la conciencia se ven escuelitas
públicas municipales, estaduales usadas como tribunas de políticos que hacen de
esta Ciencia su lupanar grosero, vistiendo harapos, sin técnicas elementares,
retratadas como cenicientas en sus pizarrones cansados y viejos de edades,
profesores explotados, reducidos a funcionarios públicos alfabetizadores, sus
patios silenciosos sin la alegría de aquellas rondas que hacían reír las aves y
flores del campo, inclusive en sus puertas sin pintura se ven algunos padres
como enemigos de quienes deberían construir los caminos para la Paz Social. A lo lejos, en los barrios centrales donde
vive la “gente” se levantan orgullosos
en su vanidad y lujo colegios maquillados por fuera, como tumbas blanqueadas.
De sus portones cuidados por vigilantes particulares salen “niños y jóvenes de
familia” para ocupar las clases en universidades privadas y también usurpando
espacios destinados a los pobres en facultades públicas (bien más modestas y
silenciosas que las privadas). Si esos
señoritos no van adelante en su ambición de ser médicos, abogados, empresarios,
comerciantes, industriales bien sucedidos entonces son instalados como
regidores-ediles-vereadores en municipios o en cámaras de diputados y
senadores. Nacen ricos y continuarán eternamente millonarios hasta cuando el
pueblo cansado se obligue a repetir las revoluciones francesas, rusa, china.
Cubana y otras donde la perversidad fue derrotada. Si los gobernantes mintieron
que eran o querían ser representantes del pueblo y, por lo contrario,
trabajaron para anular sus derechos a una Educación Pública Nacional Gratuita,
Libre y Humanista, entonces en vez de Mandatarios tienen el nombre feo de
traidores a su y de su raza y nacionalidad terrena. Es decir, sin duda la
Escuela Privada, Confesional o no el instrumento de subdesenvolvimiento,
provocadora de delincuencia como respuesta salvaje del pueblo sin educación a
la prepotencia e indiferencia de los poderosos de esta Tierra. Obviamente que
los abastados tienen todo el derecho de educar sus hijos en la aristocracia de
la vanidad, pero no les asiste ninguno para apropiarse del dinero de los
trabajadores, con subvenciones y otras regalías como exención de impuestos. El mundo se pregunta: ¿Si hubiese Educación Nacional
Pública Gratuita Humanista Obligatoria las personas no se verían en la
obligación de amar y respetar sus semejantes, sean ricos o basureros? Un motivo de discusión y otro
motivo para pensar.
Prof. Dr. Pablo Hernán
Pinto Ballesteros
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